







































La mitad del camino no es más que retroceder
Tiempo y espacio son dos variables combinadas, atravesadas por un cuerpo. ¿Cómo ocupar un espacio vacío, cómo llenar el tiempo? Perder un poco más el tiempo, para mí, es igual a ocupar el espacio. Yo lo hago a la escala humana, caminando, que es una manera de decodificar el mundo. Me considero muy inquieta, con lo que caminar ayuda a mi cabeza a pensar en orden. Quizá esté relacionado con esa falsa idea de perder el tiempo, un modo de gastar energía. Como extranjera en Europa, me veo representada en la historia de las migraciones. El caminar comenzó a llenar mi tiempo, y a la vez fue una manera de hacer propio un nuevo espacio.
Pienso a través de la recolección, que es una forma de recrear lo que te representa. En mis caminatas y mis derivas, encuentro como pistas a seguir las piedras, la fotografía, el vídeo, el dibujo y los mapas. Me interesa trabajar sobre el andar como proceso, como fin en sí mismo. El resultado es una instalación, que como no puede ser de otra forma, es una recolección de pistas que ocupan el espacio, utilizando la línea, el pleno y el vacío haciendo repetidamente referencia al recorrido.
Algunas de estas ideas ya estaban presentes en las distintas formas de abordar el caminar desde Dada, los surrealistas, los situacionistas o los artistas considerados dentro de la corriente del land art, y si vamos más hacia atrás, Henry David Thoreau no puede ser más actual. Mi práctica se encuentra entre estas ideas y su modus operandi, trabajo a medio camino entre la naturaleza y la urbanización. El errabundeo, los mapas psicogeográficos, el andar como práctica estética, lo traduzco con un marcado interés por líneas orgánicas y construidas, o los plenos y los vacíos que aparecen como una constante en el territorio.
En ese sentido, Tivoli, escenario partícipe del Gran Tour, y Roma, ciudad atravesada por capas y capas de crecimiento, bien registrados por el grupo Stalker, fueron escenarios ideales para dicho fin. Todo empieza con un tanteo, un relevamiento de la zona habitada, trabajo de campo, reconocimiento local. La necesidad de trasladarme desde Tivoli a Roma al comienzo, y desde Roma a Tivoli al final, fue una elección para exponerme al recorrido. Caminar en la naturaleza y a la deriva en la ciudad. En oportunidades elegí lugares como excusas, en otros me ceñí a rutas trazadas por otros caminantes, también me dejé perder, es reconfortante dejar de mirar el mapa y sólo guiarse por los estímulos del entorno, en otros casos busqué volver repetidas veces y aprovechaba ese regreso para probar siempre un camino nuevo.
El trabajo presentado es una extensión de un proyecto que versa sobre el vacío, el caminar y la recolección. En 2018 comencé esta investigación que durante esta residencia se comienza a cerrar. Esta es la tercera y la última etapa. Estoy “En el momento exacto, o muy cerca de lo que se indica como final”